jueves, 22 de enero de 2015

Guia #1 Grado 11

ITUTO UNIVERSITARIO DE CALDAS
FILOSOFIA GRADO ONCE
UNIDAD I : LOGICA Y PENSMAIENTO CRITICO
GUIA 1: INTRODUCION A LA LOGICA

La prodigiosa mente humana no es un mero archivo que retiene datos. Posee una cualidad notable y singular en el contexto de la evolución biológica, cual es su capacidad de articular, combinar, jerarquizar ideas y hacer inferencias, es decir, extraer conclusiones a partir de premisas o evidencias, conocimientos, datos previamente aprendidos o aceptados, o pasar de una o varias proposiciones a otras conectadas con ella; tal es el objeto de la lógica.
Gracias a esta modalidad de pensamiento discursivo, el hombre comprende el mundo, orienta racionalmente su vida y fundamenta sus decisiones. Todo ser humano se enfrenta a una porción del universo, lucha por sobrevivir, vive en función de resolver problemas, quiere entender el mundo de manera coherente, procura tomar decisiones correctas. Y el mejor instrumento para esta continua tarea es su razón, concretamente su razón guiada por la lógica. Cuando admitimos conclusiones erróneas o tomamos decisiones equivocadas por no haber reflexionado acertadamente, caemos en cuenta de la necesidad de ser más lógicos. Pero la reflexión no opera en el vacío; requiere de conocimientos, datos, valores, propósitos, supuestos, y la lógica nos ayuda a combinarlos para aceptar la mejor idea, concluir la mejor fundamentada, o tomar la decisión más acertada. Los grandes estrategas, financistas e ingenieros, no suelen fallar por lógica sino por admitir datos falsos, incompletos, o supuestos equivocados; Napoleón, por ejemplo, diseñó impecablemente su plan de invadir a Rusia bajo el supuesto -ético en ese entonces- que los rusos entrarían a batirse en batalla; los rusos jugaron a la retirada, el supuesto no se verificó, y sobrevino la bien conocida debacle napoleónica. Las Torres Gemelas de New York fueron diseños lógicos geniales (a partir de datos técnicos verdaderos, completos y lógicamente estructurados) incluso para soportar impactos de grandes aviones, pero nó consideraron -ni se les podía ocurrir-los efectos del combustible de un jet ardiendo dentro del edificio. La lógica, así sea importante, no nos inmuniza contra el error o la equivocación; sólo los minimiza.
Existe cierta universalidad del pensamiento lógico, que ha orientado al hombre para relacionar informaciones, comunicarlas, obtener conclusiones y tomar decisiones, en aras de lograr sus objetivos. Por ejemplo, los bosquimanos del Kalahari combinan todos los aspectos de la lógica (deducción, inducción, manejo de hipótesis e inventiva, implicaciones, pensamiento crítico) para conocer su mundo y sobrevivir en él -algo nada fácil, por cierto-. En la cacería observan y extraen conclusiones según las informaciones disponibles, como:
a)  ver las potenciales presas (si tiene tal tamaño, vale la pena el perseguirla);
b)  cómo se mueven (si anda retrasada del grupo, entonces está enferma o vieja, y por tanto, será la más fácil de cazar);
c)  ver las huellas pero no los animales (según la humedad y forma infieren qué animal las produjo, cuánto hace que las dejaron, si el animal está herido o sano, qué tan lejos irá, en qué dirección);
d) escuchar hablar a otros sobre los animales (si varios concuerdan en lo mismo, entonces lo que dicen es probablemente cierto), etc. Durante el proceso de caza manejan estos patrones de inferencia, prueban sus hipótesis con nuevos datos y las integran a los ya conocidos sobre la conducta del animal, rechazando hipótesis que carecen de base, evitando inconsistencias y logrando así ampliar el conocimiento. Sin tener plena conciencia de ellas, aplican leyes lógicas fundamentales, como las tres siguientes:
1. Modus Ponens: (1) Si A se da entonces ocurre B; (2) ocurre A, (3) por lo tanto ocurre B. Observen que si fueran verdaderas las premisas 1 y 2, tendría que darse necesariamente la tercera (conclusión). Por ejemplo: Si hay huellas frescas, un animal pasó recientemente (Si A entonces B); y hay huellas frescas (ocurre A), puedo afirmar entonces que un animal pasó recientemente (B). 2.     Modus Tollens: si A es verdad, lo es también B, pero no es verdad que B, por tanto no es verdad que A.
3.     Silogismo Disyuntivo: es verdad que A o B; pero no es verdad que A, por tanto es verdad que B.
Cuando se encontraron el conquistador Hernán Cortés y Montezuma, éste razonaba: "Si el visitante me da regalos, no pretenderá agredirme; me ofrece regalos, entonces no me agredirá". Mientras que el conquistador pensaba: "Si le doy regalos lo debilito; le doy regalos, entonces lo debilito". Dos sistemas culturales diferentes empleando el mismo patrón lógico. También -como demostró Piaget- en los niños surgen de manera espontánea estos principios lógicos, y se revelan, por ejemplo, cuando el hijo le reclama al papá un dulce porque se manejó bien durante su ausencia ("dijiste que si me manejaba bien me traerías un dulce, y me manejé bien, por lo tanto ¡dónde está el dulce!). ¡Y qué decir de la lógica en los vuelos espaciales, donde todos los controladores, pilotos, ingenieros, componentes y sistemas tienen que entenderse y funcionar de manera coherente! Un error de lógica en su comunicación tendría efectos catastróficos.
Cada persona crece con cierto talento lógico; o sea, con la capacidad de inferir o extraer conclusiones correctas a partir de sus supuestos e informaciones. Este talento, como tantas otras habilidades y disposiciones que nos otorga la naturaleza, puede desarrollarse o no durante la vida, como sucede con las demás facultades. A medida que avanza la maduración personal, el individuo puede forjar pautas lógicas o ilógicas para discurrir, inferir y actuar, y algunos incluso creen que "su" lógica es "la" lógica (especialmente cuando adquieren algún poder económico, político, militar). Sin embargo, en la vida cotidiana, en la actividad científica y profesional, cometemos errores -a veces irreversibles- simplemente por proceder al margen del pensamiento lógico, por intuir o adivinar cuando debíamos reflexionar, lo cual nos invita a replantear nuestros prejuicios y maneras de resolver problemas.
Es un hecho que no todos los estudiantes sienten igual inclinación, simpatía o interés por la lógica, lo cual pue4e explicarse fácilmente desde la tipología del psiquiatra suizo C. G. Jung. Este erudito autor expone en su obra Tipos Psicológicos (Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1965) que los seres humanos poseemos cuatro funciones psíquicas (pensar, sentir, percibir, intuir) que guían nuestros juicios y decisiones, y una de ellas suele predominar en cada uno de nosotros; si predomina la función pensar el individuo se guía habitualmente por la lógica y la reflexión; si el sentir destaca en sus juicios la manera cómo le afectan las cosas, más que como ellas son en sí ("una conclusión, por lógica que sea, de la que pueda resultar una perturbación del sentimiento, es rechazada ya de primera intención", p. 123); si el percibir, prevalecen más las percepciones sobre las inferencias, y si predomina el intuir, el individuo va más allá de las inferencias racionales, prefiere abrirse a espacios posibles especialmente "cuando ninguna otra función acierta a dar con la salida". Esta es una clasificación de psicología diferencial, no una valoración moral, así que ninguna función es superior a otra, y mal haríamos si guiáramos un momento sentimental por el pensamiento lógico; lo cierto es que quienes por temperamento están guiados por la función pensar se sentirán más a gusto estudiando lógica, mientras que los muy intuitivos y "sentimentales" a menudo se resistirán a ella (y precisamente por eso la necesitan más).            $
El mutuo entendimiento y nuestra comprensión del universo nos exige emplear y compartir principios lógicos correctos y comunes. Estos principios vienen precisándose desde la época de Aristóteles, y no creemos que estén estructurados definitivamente; además, los nuevos descubrimientos que resultan de la exploración del universo (en especial de la física cuántica, que se ocupa de los átomos y de sus partes) nos obligan a revisarlos y completarlos; incluso la moderna parapsicología nos invita a revisar los principios de la lógica de la confirmación científica. Pero el mundo de nuestra experiencia cotidiana que compartimos tiene una lógica, que expondremos en estas páginas orientadas por una concepción naturalista, por cuanto los hechos verificables de la naturaleza determinarán la validez de los principios, leyes y suposiciones que hemos ideado o descubierto para hacer el mundo inteligible, entendernos con él y con nuestros semejantes. No podemos imponerle una lógica a la naturaleza y a la sociedad (como pretendió el marxismo-leninismo con resultados conocidos); más bien, la descubrimos en ella. Afirmaba Heisenberg (uno de los creadores de la moderna física) "que la naturaleza nos revele sus formas lógicas y matemáticas, demuestra de manera clara que deben ser parte de la propia realidad, no sólo de nuestros pensamientos acerca de la realidad". Como sostiene Nietzsche, entre otros, nuestra fe en la razón y en el valor de la lógica está justificada sólo en términos de su utilidad demostrada en el conocimiento, la vida corriente y nuestra supervivencia biológica. Pero, en definitiva, el criterio último de aceptación de una lógica o de una verdad, mediante el cual creemos que nuestra cosmovisión es la correcta (y no la de los esquizofrénicos, por ejemplo) es simple: somos mayoría.
Lo opuesto a la lógica es la inconsistencia, la incoherencia, la contradicción (ninguna persona racional podrá entender una afirmación como "fulano es ladrón que nunca roba "). Hasta ahora nadie ha ideado una estrategia eficiente de actuar o de pensar que las admita. La relación exitosa con el mundo nos exige evitarlas y ajustamos a la coherencia y objetividad. Un individuo puede creer en lo que quiera, y eso es personal y subjetivo; pero cuando intenta explicar o justificar una idea o una acción no puede prescindir de la lógica, y si además sus planteamientos se refieren a la naturaleza, debe dejar | un lado su subjetividad y atenerse a la objetividad, pues de lo contrario, nadie podrá entenderlo. La prueba de la objetividad es la consistencia entre lo que dice o piensa y la realidad compartida. Los individuos se vuelven malos pensadores porque no reflexionan el tiempo suficiente, no buscan pruebas y, menos aún, contrapruebas, o dependen de alguna autoridad dogmática -incluida la propia-para sustentar sus juicios. Una de las tareas de la lógica es la de mostrar los principios operativos racionales que la gente pone en práctica cuando quiere pensar correctamente, sin engañar ni engañarse. Una explicación es lógica cuando todos sus elementos conceptuales encajan entre ellos, y si además se ajusta a los hechos, a lo objetivo, es sólida.
Corregir nuestros datos equivocados es sencillo; basta observar la realidad. Más difícil es cambiar los valores que aceptamos y reemplazar los supuestos básicos que admitimos sin prueba y que moldean nuestras opiniones; solemos ignorar a quienes no los comparten, cuestionamos sus fuentes, rechazamos posiciones contrarias. Todos estamos condicionados por la cultura y las experiencias individuales (y hasta por nuestra soberbia) de tal manera que la primera reacción frente a nuevas ideas discordantes con nuestras opiniones, es tacharlas de erróneas. La mejor manera de superar este dogmatismo inicial -que es la base de todo fanatismo- consiste en reconocer la estructura lógica del conocimiento: los hechos que admitimos, %s «supuestos, los valores y la calidad de las inferencias. La lógica nos hace humildes, porque nos enseña que, en última instancia, no podemos demostrar la verdad de nuestros supuestos fundamentales, y que podemos discutir fructíferamente sólo con quienes los comparten. Dos personas pueden ser igualmente lógicas e inteligentes, pero jamás llegarán a acuerdo alguno si no comparten hechos y principios comunes. "Incluso la más anodina charla de café -escribe U. Moulines- en la medida en que no consista meramente ep actividad de producir ruido por el placer de hacerlo, tiene sentido sólo si se presupone en los participantes un mínimo acervo común de conceptos y principios, aunado al objetivo de informar, convencer, refutar, en definitiva, argumentar uno con (o contra) otros". Por tanto, además de errores lógicos, lo que nos opone en la comunicación suelen ser las premisas que usamos, en particular las implicaciones. Alguien afirma: "si tal cosa, entonces tal otra"; mientras que el interlocutor replica: "si esa cosa, entonces otra muy diferente". Esta situación aparece con frecuencia cuando presentamos métodos o modelos (económicos, políticos) para intentar resolver problemas. Por ejemplo, dos políticos debaten sobre la conveniencia o no de aumentar los salarios; uno dirá que si aumentan los salarios, los pobres dispondrán de más dinero para suplir sus necesidades; mientras que el otro replicará: si se incrementan, aumentará la inflación y por ende la pobreza. Así, el asunto -y la argumentación- salta del terreno político al económico. Una proposición {se debe legalizar el consumo de las drogas) y su contradictoria {no se debe legalizar el consumo de las drogas) pueden hacer parte de un argumento como puntos de partida (supuestos o premisas) o como conclusiones (tesis o punto de llegada). La lógica nos dirá si el proceso que va de las premisas a la conclusión fue correcto o no; en otras palabras, si la conclusión a la que se llega o la tesis que se defiende se fundamenta total o parcialmente en las premisas aducidas para su defensa.
Vale añadir que la ciencia moderna ha crecido desde los griegos por introducir supuestos que resultaron fructíferos, a saber: la generalidad (lo que vale para un grupo, sin excepciones conocidas, vale para todo el conjunto) que permitió introducir leyes; el empirismo (el valor de la experiencia); la objetividad (atenerse a los hechos); el determinismo (nada ocurre por azar); la causalidad (es posible hallar las causas naturales de los fenómenos); mientras que la ciencia china, por el contrario, al estar orientada por el supuesto de la "inescrutabilidad del universo" no podía hacer avances significativos en la comprensión del mundo.
La lógica es la herramienta básica de la ciencia. Un precioso ejemplo de unión de conocimientos (observaciones, hechos), supuestos correctos e inferencias lógicas es la teoría de la evolución por selección natural de Darwin, la cual podemos presentar de forma escueta así:
Io Hecho (de observación): los miembros de cualquier especie se multiplican en proporción geométrica; es decir, una pareja de individuos reproduce un número mayor de vástagos (de dos en adelante).
2o Hecho: no obstante el hecho anterior, el número de individuos de cada especie permanece relativamente constante (por ejemplo, vemos añora tantas moscas como cuando éramos niños, y estos insectos se reproducen por millares).
Io Inferencia (aplicación del proceso lógico): luego, no todos los que nacen sobreviven.
I6 Supuesto (algo que no puede demostrar): existe en todos los organismos un instinto que los impulsa a sobrevivir.
2o Inferencia: debe darse entonces una lucha por la supervivencia en los miembros de las especies.
3o Hecho: los individuos de una misma especie y de una misma carnada, exhiben diferencias en cuanto a constitución, apariencia, capacidades, etc.
3o Inferencia: la naturaleza (entendida como el conjunto de todos sus elementos: clima, alimentación, otras especies, geografía, etc.) selecciona o permite sobrevivir a los más aptos, a quienes poseen características diferenciales ventajosas.
4o Hecho: se observa que los machos luchan entre ellos por lograr aparearse y así reproducirse. 2o Supuesto: las características diferenciales de los individuos son heredables.
4o Inferencia: la reproducción de los mejor dotados y adaptados, y la heredabilidad de los caracteres, conducen al perfeccionamiento de las especies y eventualmente a la formación de otras nuevas en nichos ecológicos diferentes.
Hacer una mera afirmación es muy diferente de presentar un argumento; o sea extraer conclusiones a partir de lo que se sabe, se supone o se valora. Combinando datos (conocimientos presumiblemente verdaderos), supuestos (lo que no estamos en condición o capacidad de probar o demostrar como, por ejemplo, que el placer es preferible al dolor, la paz a la guerra, etc.) y valores (cualidades que poseen algunas realidades y que las hacen más estimables) formulamos conclusiones; y si además tenemos un propósito de acción, tomamos decisiones. El siguiente cuadro ilustra este proceso:
HECHOS
                                                                                                           *

VALORES -        — LÓGICA             —   CONCLUSIÓN            — PROPÓSITO



SUPUESTOS
                                                                                                                     DECISIÓN

En síntesis, la lógica no pretende descubrir la Verdad (eso corresponde a cada disciplina particular) sino, más bien, nos da pautas para buscarla y para fundamentar las que creemos haber alcanzado; es entonces indiferente a cualquier sistema filosófico, político, religioso o moral. Sólo es la expresión desreglas y principios que permiten inferir correctamente; o sea relacionar datos, conocimientos, propósitos y supuestos para derivar de ellos nuevas ideas o decisiones. Como ciencia, es un conjunto organizado de conocimientos sobre estas reglas, que son de tipo deductivo e inductivo; como arte, nos enseña la habilidad para manejarlas correctamente, con el fin de pensar con precisión, sentido analítico y espíritu crítico. Mas antes de llegar a los temas propios de la lógica -la deducción y la inducción- es preciso clarificar algunos conceptos y distinciones relacionados con ella.
Ejercicio de comprensión de lectura
Preguntas para responder, explicar, comentar o, preferiblemente, discutir:
¿Cuál es la característica especial de la mente humana?
¿En qué consiste una inferencia?
¿Cuándo empleamos la lógica, ¿qué elementos combinamos?
¿Es el talento lógico innato y fijo?
¿Qué tipo de personas suelen presumir de ser más lógicas que otras?
¿Cuándo nos percatamos de la necesidad de usar la lógica?
¿En qué sentido este texto se fundamenta en la naturaleza?
¿Por qué creemos que la razón es la mejor guía en la vida?
¿Cuándo nos damos cuenta que un individuo peca de ilógico?
Explique el esquema conceptual de la lógica.
¿Está la ciencia de la lógica comprometida con algún sistema racional, filosófico o religioso?
s ¿En qué sentido la lógica es ciencia y es arte?
v ¿Puede alguien sostener con razón que posee la verdad última e indiscutible?
¿Características de esta presentación de la lógica?
¿Qué espera el autor de sus lectores o estudiosos? v¿Para qué le sirve al hombre la lógica? v ¿Qué sucede cuando descuidamos la lógica?
¿Con qué elementos trabaja la lógica?
¿Cuál es el papel de los supuestos en las inferencias? Ejemplos.
x Enuncie algunos aspectos de la lógica, empleados también por los bosquimanos.
Dé ejemplos originales de aplicación del modus ponens, modus tollens y silogismo disyuntivo.
^ ¿Poseemos todos igual talento lógico. Quiénes suelen ostentar alguna superioridad?
¿Cuáles son las cuatro funciones psíquicas descritas por Jung? N ¿En qué consiste cada una? x ¿Cómo se relacionan con la lógica?
¿Cuál de ellas predomina en usted?
¿Cómo evolucionan los principios lógicos? ^ ¿Qué relación existe entre la naturaleza y la lógica?
¿Cuáles son los criterios corrientes para entendernos con una misma lógica?
¿Qué es lo opuesto a la lógica?

¿Podemos demostrar la verdad de nuestros supuestos fundamentales? * ¿Qué relación existe entre la ciencia y la lógica?  --- ¿ Que supuestos maneja la ciencia?   ---¿ Qué elementos suelen participar en el proceso lógico?   .. ¿En qué sentido la lógica es ciencia y es arte?

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